Deficiencias de Vitamina D en deportistas

Vitamina D

La Vitamina D es una hormona liposoluble que el cuerpo absorbe mediante la dieta diaria o una suplementación exógena, y que se activa con la exposición de la piel a la radiación ultravioleta y por hidroxilación. También llamada calciferol, tiene un gran impacto en el mantenimiento de la efectividad del sistema músculo-esquelético, la mineralización y remodelación de los huesos y el incremento de la masa, fuerza y resistencia de los músculos. Esto es debido a que juega un papel particular en la homeostasis del calcio y el fósforo, custodiando y regulando los niveles de estos elementos en el organismo.

Por otro lado, cobra gran relevancia su función preventiva, ayudando a evitar enfermedades neurodegenerativas y autoinmunes e infecciosas en los sistemas nervioso e inmunológico respectivamente. No es una sustancia esencial, es decir, nuestro cuerpo puede producirla independientemente de que se la proporcionemos externamente. Sin embargo, la existencia de déficits o insuficiencias en el organismo puede dar vía libre a la aparición de diversos riesgos para la salud.

Consecuencias

Las deficiencias de Vitamina D pueden ocurrir por una dieta incorrecta, una falta de exposición solar adecuada o por una mala absorción de la misma producida por un uso de glucocorticoides a largo plazo, cirugía gástrica o enfermedades como la inflamatoria intestinal y la celíaca. Como resultado pueden surgir los siguientes problemas en la vida cotidiana y a nivel deportivo:

  • Aumento del riesgo de fracturas tanto directas e indirectas como por estrés o fatiga.
  • Aumento del proceso de atrofia muscular en las fibras tipo II.
  • Disminución de la fuerza muscular, en especial la isométrica de piernas.
  • Disminución de la velocidad y salto vertical.
  • Posible aparición de diversos procesos patológicos asociados (esclerosis múltiple, accidente cerebro-vascular, artritis reumatoide, diabetes y enfermedades cardio-vasculares y endocrinas).

Numerosos estudios sugieren un descenso de las capacidades de los atletas o practicantes habituales de ejercicio físico. Maroon et al. (2015) estudiaron la falta de Vitamina D en los jugadores de la NFL y una de las conclusiones obtenida fue que el 68'8% de los futbolistas disminuye su actuación atlética, especialmente los deportistas negros (el 26'3% por Vitamina D deficiente y el 42'5% por Vitamina D insuficiente).

Prevalencia del déficit

Solo entre el 40 y el 60% de los atletas presentan las concentraciones adecuadas de Vitamina D. El resto ven mermada su fuerza y síntesis proteica muscular, entre otros efectos, dependiendo de la época del año y de la exposición al sol que esta comporta. Las deficiencias son mayores en invierno y con entrenamientos posteriores a la puesta del sol o en espacios cerrados.

Si nos basamos en los estudios mencionados anteriormente, vemos que se han hallado porcentajes de deficiencias en función de la disciplina deportiva y la situación geográfica, las cuales prevalecen en:

  • El 58% de los deportistas del este medio.
  • El 57% de los deportistas británicos.
  • El 33% de los gimnastas australianos.
  • El 57% de los baloncestistas españoles.
  • El 65% de los futbolistas de la Premier League.

Concretamente, Fishman et al. (2016) nos muestran que en el baloncesto NBA el 79'3% de los jugadores cae en una de las dos categorías, es decir, presenta deficiencias o insuficiencias.

Suplementación

La suplementación es la mejor solución para corregir los problemas que acarrean los desajustes en la absorción de Vitamina D. Hay que tener en cuenta que solo pueden mejorar con suplementación las personas que tienen alguna deficiencia o insuficiencia, las que gozan de concentraciones normales en sangre no logran ganancia alguna en ningún sistema corporal. Obviando esta condición, la suplementación nos ofrece los siguientes beneficios:

  • Aumento de la masa y la fuerza muscular.
  • Mantenimiento del balance de hormonas esteroideas (aumento del nivel de testosterona en suero).
  • Aumento de la densidad ósea.
  • Mejoras en las capacidades de esprint y salto.
  • Aumento de la velocidad de recuperación de la fuerza muscular después del ejercicio intenso.
  • Disminución de las lesiones del sistema músculo-esquelético.

El aumento de las concentraciones totales es posible mediante la administración de cápsulas de Vitamina D3 junto con la comida para mejorar su absorción. Esta llega a ser un 70% más efectiva que la D2, por lo que su uso se convierte en la mejor estrategia a seguir.

Dosis recomendada

Back et al. (2016) realizaron un estudio para comprobar el impacto de un año de suplementación sobre atletas daneses, cuyas concentraciones al final del invierno eran suficientes en tan solo el 30% de todos ellos. Les empezaron a suministrar dosis de 400, 1.100 y 2.200 UI al día y determinaron que esta última dosis era la que obtenía los mejores resultados en el menor tiempo. Con ella, el 85% de los atletas conseguía el nivel suficiente de Vitamina D a los 3 meses y el 80% mantenía estas concentraciones hasta los 12 meses. Estos datos se asemejan mucho con los obtenidos en los estudios de Flueck et al. (2016) en atletas de élite suizos en silla de ruedas y con los de Todd et al. (2016) sobre atletas irlandeses, cuyas deficiencias pasaron del 55% en la temporada 2010/11 hasta el 14% entre los años 2013 y 2015.

Vitamina D NES

Debemos tener en cuenta que exceder las concentraciones totales es perjudicial para la salud. Existe riesgo de intoxicación si superamos las 10.000 UI al día, lo cual nos conduciría a una hipercalcidemia y a un posible daño en riñones, tejidos blandos y huesos. No obstante, es una situación que no se da con facilidad.

Tiempo atrás se fijaba el límite de seguridad en 125 nmol/l. Los que lo pasaban, debían ajustar su dosis a 400 UI al día. Actualmente está demostrado que superar la franja de los 220-250 nmol/l también es seguro. Sin embargo, estas concentraciones equivalen a la ingesta de 4.000 UI diarias, lo cual supone una dosis que no proporciona las ganancias más significativas. Por ello, la cantidad de 2.200 UI al día es aquella que debe obtener un mayor grado de recomendación al ser la dosis más eficiente.

Conclusiones

La falta de Vitamina D puede convertirse en un factor de riesgo para los atletas profesionales y para las personas que practican deporte en su tiempo de ocio, sobre todo aquellas que lo hacen en espacios cerrados o cuya situación geográfica no les proporciona las horas necesarias de sol al día.

Déficit de Vitamina D como factor de riesgo para la salud
Aumento de la condición física en déficit tras suplementación

La suplementación mediante cápsulas no ofrece beneficio alguno a personas con niveles normales de concentración total de Vitamina D, pero es una gran solución para aquellas que sufren alguna deficiencia o insuficiencia. Con ella, las capacidades físicas aumentan y el sistema músculo-esquelético goza de mayor salud a medida que se toman las cantidades adecuadas.

Las dosis de 400 y 1.100 UI al día son útiles y proporcionan ganancias, pero la dosis con mayor rango de efectividad en el tiempo es la de 2.200 UI al día. En cualquier caso, la actuación más razonable es la consulta con un dietista, nutricionista o médico especialista capaz de dirigir todos los factores precisos para mejorar la salud diaria e incrementar el rendimiento deportivo.

Bibliografía

  1. Backx, E.M., Tieland, M., Maase, K., Kies, A.K., Mensink, M., Van Lonn, L.J. et al. (2016). The impact of 1-year vitamin D supplementation on vitamin D status in athletes: a dose-reponse study. Eur. J. Clin. Nutr., July, 1-6.
  2. Fishman, M.P., Lombardo, S.J. & Kharrazi, F.D. (2016). Vitamin D deficiency among profesional basketball players. Orthop. J. Sports Med. 4(7): 2325967116655742.
  3. Flueck, J.L., Hartmann, K., Strupler, M. & Perret, C. (2016). Vitamin D deficiancy in Swiss elite wheelchair athletes. Spinal Cord., March, 1-5.
  4. Maroon, J.C., Mathyssek, C.M., Bost, J.W., Amos, A., Winkelman, R., Yates, A.P. et al. (2015). Vitamin D profile in National Football League players. Am. J. Sports Med. 43(5): 1241-5.
  5. Stachowicz, M. & Lebiedzinska, A. (2016). The role of vitamin D in health presentation and exertional capacity of athletes. Postepy. Hig. Med. Dosw. 70(0): 637-43.
  6. Todd, J., Madigan, S., Pourshahidi, K., McSorley, E., Laird, E., Healy, M. et al. (2016): Vitamin D status and supplementation practices in elite Irish athletes: an update from 2010/2011. Nutrients 8(8): 1-9.
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Alberto Bujosa Herreros

Soy muchas cosas. Entre todas ellas, existe esta parte de mí hecha web. Deporte, naturaleza, ciencia, verdad, salud, diversión, ejercicio, bienestar, movimiento. Así se etiqueta este pequeño trozo de mi vida. ¿Lo compartimos?

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